Futuro Compartido #4
IA que contrata en vez de despedir, la primera vacuna diseñada por IA, cuatro reactores nucleares que cobran vida y robots que aprenden viendo videos. Cuatro señales de progreso.
Hola a todos,
Cada quince días filtraremos el ruido del mercado para traerles cuatro señales de progreso que justifican nuestro optimismo por el futuro de la tecnología, los negocios y el planeta. Esta vez, los datos que desafían el miedo a que la IA destruya empleos, la primera vacuna cuyo ingrediente activo fue diseñado por inteligencia artificial, cuatro reactores nucleares de nueva generación que encienden casi al mismo tiempo y unos robots industriales que aprenden a moverse viendo videos de internet.
Empecemos:
1. Los datos desmienten (en parte) el miedo: quienes más invierten en IA están contratando más
La señal: Un nuevo estudio de Ramp y Revelio Labs rastreó el gasto real en IA y los registros de empleo de más de 21.500 empresas estadounidenses, cruzando datos de tarjetas corporativas con datos laborales. Es uno de los primeros trabajos que mide la adopción de IA por lo que las empresas efectivamente gastan y no por encuestas. El hallazgo central desafía la narrativa dominante: las empresas que más invierten en IA aumentaron su plantilla un 10,2% en los dos años siguientes a la adopción y el empleo de nivel inicial creció aún más: un 12%. Las empresas que apenas experimentaron con IA, en cambio, no mostraron un crecimiento significativo. Los autores advierten con honestidad que esto es correlación y no causalidad: las empresas que adoptan IA ya eran más grandes, más técnicas y de más rápido crecimiento antes de adoptarla.
La lectura: El miedo de que la IA destruya empleos, en especial los de entrada para jóvenes recién graduados, es real y está presente en cada titular de despidos. Por eso este dato es importante: sugiere que, al menos por ahora, la IA está funcionando más como una herramienta que permite a las empresas hacer más cosas y por lo tanto contratar más, que como un reemplazo directo de personas. La explicación tiene lógica económica: cuando el costo de producir algo baja, más proyectos se vuelven viables y hacer más cosas requiere más manos. No es una imagen ingenua, porque otros reportes del mismo 2026 muestran recortes ligados a automatización en sectores puntuales y el propio estudio evita cantar victoria. Pero apunta a algo que en Veronorte observamos de cerca: las tecnologías que de verdad transforman una economía rara vez destruyen trabajo en el neto; lo que pasa es que lo reorganizan y suelen crear más del que eliminan. La cuestión está en prepararse para el tipo de empleo que viene.
2. Por primera vez, una IA diseñó una vacuna que funciona en humanos
La señal: Científicos de la Universidad de Cambridge probaron con éxito en humanos la primera vacuna cuyo ingrediente activo fue diseñado enteramente por inteligencia artificial. En lugar de proteger contra una sola cepa de virus, la IA analizó información genética de toda la familia de coronavirus —incluyendo el COVID-19, el SARS y virus de murciélago que aún no infectan a humanos— y diseñó un componente que las ataca a todas a la vez. En el ensayo (con 39 voluntarios) la vacuna resultó segura y generó defensas contra múltiples virus.
La lectura: Las vacunas tradicionales funcionan como una foto: protegen contra el virus tal como es hoy y por eso hay que actualizarlas cada vez que muta, es el eterno "perro persiguiéndose la cola". Lo que hizo la IA aquí es distinto: encontró los rasgos que un virus no puede cambiar sin dejar de existir, diseñando protección contra amenazas que ni siquiera han aparecido. Para Veronorte es una señal poderosa de que la IA dejó de ser solo una herramienta para procesar información y se está convirtiendo en una máquina de generar descubrimientos científicos, con la salud pública global como uno de los primeros beneficiarios.
3. Cuatro reactores nucleares de nueva generación cobran vida en semanas
La señal: En pocas semanas cuatro reactores nucleares avanzados alcanzaron criticidad —el punto en que un reactor sostiene por sí solo una reacción en cadena— en Estados Unidos: los de Antares, Valar y Deployable Energy en junio, y el de Aalo Atomics el 4 de julio, dentro de un programa de demostración del Departamento de Energía. El caso de Aalo ilustra la velocidad del cambio: pasó de la fundación de la empresa a la fisión en menos de tres años, uno de los reactores más rápidos de construir en 80 años. Son máquinas pequeñas y modulares, diseñadas para fabricarse en serie y alimentar, entre otras cosas, los centros de datos de la IA. Una precisión necesaria: fueron criticidades a potencia cero, un hito que valida la física y el diseño del reactor, pero que todavía no genera electricidad.
La lectura: Durante décadas, la nueva energía nuclear significó proyectos gigantes, lentos y costosísimos. Lo que cambia aquí es el ritmo y la escala: varios equipos, compitiendo entre sí, llevaron sus diseños a la práctica en meses —no en décadas—, con reactores del tamaño de una habitación pensados para salir de una línea de ensamblaje. Apuntan a una fuente de energía limpia y constante justo cuando el consumo eléctrico de la IA se dispara, el mismo cuello de botella que venimos siguiendo, aunque probar que la física funciona no es lo mismo que generar electricidad comercialmente (el despliegue comercial se plantea de 2027 en adelante). Es poco común que una industria tan estancada se mueva tan rápido: que cuatro reactores enciendan casi al mismo tiempo sugiere que la nuclear avanzada dejó de ser una promesa perpetua para volverse ingeniería en marcha.
4. Spotlight: Rhoda AI
La señal: En marzo de 2026 Rhoda AI salió de la clandestinidad con una Serie A de 450 millones de dólares a una valoración de 1.700 millones. La compañía, fundada en 2024 por Jagdeep Singh (antes fundador de la pionera en baterías QuantumScape), desarrolla modelos fundacionales para robots industriales mediante un enfoque que llaman Direct Video Action (DVA). En lugar de programar robots tarea por tarea, Rhoda preentrena su modelo FutureVision con cientos de millones de videos de internet para que aprenda movimiento, física y dinámica del mundo real, del mismo modo en que los grandes modelos de lenguaje aprendieron a hablar. Lo distintivo de su método: el sistema predice cómo va a evolucionar la escena en forma de video y traduce esa predicción en acción, repitiendo el ciclo varias veces por segundo. Ya ha demostrado su tecnología dentro de una de las mayores fábricas automotrices del mundo, ejecutando tareas que su cliente consideraba imposibles de automatizar, como desempacar cajas de 10 kilos y manipular bolsas plásticas deformables.
La lectura: Durante décadas el robot industrial fue una máquina capaz de hacer una sola cosa muy bien en el mismo lugar y con la misma pieza. El problema de la generalización, que un robot se adapte a tareas nuevas, piezas distintas y entornos variables, ha sido el muro que separó la robótica de laboratorio de la robótica en producción real. Rhoda apuesta a que ese muro cae con la misma lógica que derribó el del lenguaje: escala de datos y modelos fundacionales. Lo interesante no es solo la tesis, que otros también persiguen, sino que empiezan a aparecer demostraciones en fábricas reales y no solo en laboratorio. Todavía es temprano y llevar esto a producción a gran escala es mucho más difícil que una demostración, pero si la robótica generalista cruza ese umbral, las implicaciones para la manufactura y la logística, dos sectores centrales para América Latina, son enormes.
* Veronorte es inversionista en Rhoda AI a través de su Fondo de Fondos I.
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Equipo Veronorte



Interesante como se mueve la tecnología. Gracias por el artículo